El Topless De Romina Goshtasbi que Hablo Mas Fuerte Que Mil Discursos
- Ignacio.S

- 29 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 19 ene

"Ni árabe ni sumisa, vestida de fuego: el coraje de una mujer Zoroastriana que alzó su verdad entre la ignorancia"
Del silencio a la portada: una mujer iraní que encendió la llama de la libertad
Por Ignacio Salamanca
En una portada que sacudió corazones, debates y conciencias, no fue el cuerpo lo que se desnudó, sino el alma de una mujer que decidió romper siglos de silencios impuestos, etiquetas mal colocadas y prejuicios heredados. La imagen no fue solo una fotografía. Fue un manifiesto. Un grito sereno, valiente y profundamente humano:
“Yo también soy libre.”
Ella es la primera mujer iraní en posar desnuda para una reconocida revista española. Pero reducir su acto a una provocación estética sería no haber entendido nada. No fue una decisión basada en exhibicionismo ni escándalo; fue una expresión artística cargada de historia, dolor y dignidad. Su cuerpo se convirtió en lienzo, en protesta viva, en símbolo de una libertad que le pertenece por derecho de nacimiento, pero que tantas veces le fue negada —no solo por su país de origen, donde ni siquiera permitieron a sus padres llamarla Romina y tuvieron que elegir un nombre musulman no solo para ella sino su hermana pequeña que también nació en restricciones religiosas de regimen, sino también por la ignorancia de muchas personas que encontró fuera de su pais!
Más que piel: identidad, cultura y coraje
Ella no es árabe, aunque muchos así la hayan encasillado. Es persa, de raíces milenarias y con una fe zoroastriana que desde hace miles de años proclama la igualdad entre hombres y mujeres. “Buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones” —reza uno de los principios fundamentales de su tradición—, una filosofía de vida que poco tiene que ver con los estereotipos que Occidente ha construido alrededor de Oriente Medio.
Durante años, esta mujer —educada, políglota, con carrera universitaria y un espíritu artístico que desafía moldes— ha tenido que soportar la ignorancia de quienes confunden culturas, reducen acentos a etiquetas, y borran identidades con la ligereza de un comentario mal informado. Pero lejos de callarse, eligió hablar. Y no solo con palabras, sino con actos. Con arte.
El cuerpo como declaración, no como provocación
En esa portada, no hay erotismo forzado ni superficialidad. Hay verdad. Hay historia. Hay resistencia. Su topless no fue un acto banal: por ser novia de algun famoso, no,.. fue un testimonio de libertad, un mensaje visual tan poderoso como cualquier manifiesto político. Una declaración que dice:
“Soy mujer, soy iraní, soy libre, y no necesito tu permiso para expresarme.”
La portada no fue solo para ella. Fue para todas las mujeres a las que les enseñaron a avergonzarse de su cuerpo. Para las que no pudieron hablar. Para las que murieron por mostrar un mechón de cabello. Para las que aún hoy, en pleno siglo XXI, siguen luchando por ser escuchadas, vistas, respetadas.
Romper con la ignorancia: una misión personal
Uno de los mayores enemigos de la libertad no es la ley, sino la ignorancia. Esa ignorancia que etiqueta, que juzga, que impone y que, peor aún, no pregunta. Esta mujer ha sido clara: no quiere ser confundida, no quiere ser silenciada, no quiere ser interpretada por otros. Su mensaje es universal:
“Todos tenemos derecho a expresarnos como queramos. Y nadie tiene derecho a censurar eso.”
Su lucha no es solo por la mujer iraní. Es por ti, por mí, por cualquiera que alguna vez haya sentido que debía pedir permiso para ser quien es.
Del silencio a la portada, esta mujer encendió una llama que no se apaga. Porque la libertad, cuando se expresa con autenticidad y valentía, ilumina más que mil focos de estudio.
