¿Es posible recuperar la pasión en pareja a través de una sesión tántrica práctica?
- Romina Goshtasbi

- 20 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 21 ene

En algún punto de la relación, muchas parejas se hacen la misma pregunta en silencio:
¿Dónde quedó la pasión?
Desde la mirada del tantra terapéutico, esta pregunta no se aborda como un problema sexual, sino como una desconexión de la energía vital y del vínculo consciente. La buena noticia es que la pasión no suele desaparecer: se adormece. Y puede reactivarse.
En este artículo te explico cómo es una sesión tántrica práctica para parejas, qué objetivos tiene, cuánto dura y qué se puede esperar de ella.
¿Qué es una sesión tántrica de pareja (y qué no es)?
Una sesión tántrica de pareja es un espacio terapéutico vivencial, guiado por un/una profesional, donde la pareja explora la conexión, la presencia y la sensualidad desde la consciencia corporal.
Es importante aclarar algunos puntos desde el inicio:
No es:
Sexo guiado
Un espectáculo erótico
Contacto físico con la facilitadora
Un espacio para forzar excitación u orgasmos
Sí es:
Un proceso de re-conexión corporal y emocional
Una experiencia guiada donde la intimidad ocurre solo entre la pareja
Terapia basada en la presencia, el ritmo lento y la escucha del cuerpo
¿Cuál es el objetivo principal de la sesión?
El objetivo no es “tener más deseo” de forma inmediata, sino algo más profundo y sostenible:
Restaurar la presencia mutua
Reducir el automatismo y la rutina
Reaprender a tocar y ser tocado sin presión
Crear seguridad emocional y corporal
Reactivar la energía erótica de manera natural
Desde el tantra entendemos que la pasión surge cuando el cuerpo se siente visto, seguro y escuchado.
¿Cuánto dura una sesión tántrica de pareja?
La duración ideal es de:
90 minutos, 120 minutos y hasta 3 horas en sesiones de re-conexión profunda
Menos tiempo no suele ser suficiente para que el sistema nervioso se relaje y la pareja pueda salir del modo “mental” y entrar en el cuerpo.
Estructura de una sesión tántrica práctica
1. Apertura y encuadre (15–20 minutos)
Se establece:
La intención de la sesión
Límites y acuerdos
Un marco de seguridad y confianza
No se trata de una charla larga, sino de crear el contenedor emocional necesario para la experiencia.
2. Regulación corporal y presencia (15 minutos)
A través de respiración consciente y ejercicios simples:
Se reduce el estrés
Se baja el ritmo
Se activa la atención corporal
Aquí suele aparecer el primer cambio: más calma, contacto visual auténtico y cercanía real.
3. Conexión energética en pareja (20–25 minutos)
Se trabajan prácticas como:
Mirada sostenida
Contacto consciente no sexual
Escucha corporal
Este momento suele despertar una intimidad profunda que muchas parejas no experimentan desde hace años.
4. Práctica sensual guiada (20–30 minutos)
La parte más transformadora de la sesión.
Características:
La pareja interactúa entre sí
La terapeuta guía solo con la voz
No hay objetivos sexuales
El ritmo es lento y consciente
La sensualidad aparece como consecuencia de la presencia, no como una exigencia.
5. Cierre e integración (10–15 minutos)
Se integran las sensaciones vividas, se verbaliza la experiencia de forma breve y se proponen prácticas para continuar en casa.
Esto permite que la sesión tenga un impacto real en la vida cotidiana de la pareja.
¿Qué cambios pueden aparecer después?
Cada pareja es diferente, pero comúnmente se reporta:
Mayor deseo en los días posteriores
Más comunicación emocional
Menos presión sexual
Sensación de “volver a verse”
Mayor ternura y conexión
En algunos casos, la sesión no termina en sexo, y aun así es profundamente satisfactoria.
¿Para quién es adecuada una sesión tántrica?
Es especialmente útil para parejas que:
Se aman, pero se sienten desconectadas
Han caído en la rutina
Quieren profundizar su intimidad
Desean una sexualidad más consciente
Si existen heridas profundas no resueltas (infidelidades, resentimientos graves, trauma), el tantra funciona mejor acompañado de terapia psicológica de pareja.
Una reflexión final que me gustaría compartir con todos ustedes, es que:
La pasión no se recupera “haciendo más”, sino estando más presentes.
El tantra no enseña técnicas para excitar, sino caminos para volver a habitar el cuerpo y el vínculo.
Cuando eso sucede, la sensualidad deja de ser un esfuerzo y vuelve a ser una expresión natural del encuentro.
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